Meditando el Padre Nuestro

Como continuación al post sobre la parábola del hijo prodigo quería continuar en este nuevo post escribiendo sobre otra de las meditaciones que formaron parte del fin de semana de ejercicios espirituales. Quería además recomendaros nuevamente que probarais esta experiencia, tan inspiradora. En esta meditación se habló sobre el padre nuestro y por qué es la oración perfecta.

Comenzamos con una pregunta: ¿Qué significa que Cristo ha resucitado? . Básicamente la resurrección de Cristo nos ayuda a experimentar en nuestra vida que somos personas nuevas. A encontrarnos en la casa del padre como miembros del pueblo de bautizados. A partir de ahora comenzaremos a meditar la oración que Cristo nos enseñó y recomendó:

  • Padre nuestro que estas en el cielo: la primera idea que podemos tomar de esta frase es el regalo que nos hace Cristo al poder nosotros también llamar padre a Dios. Este padre nos da una familia, la Iglesia; unida en la fe y el amor. La realidad del cielo, por otra parte, nos ayuda a a darnos cuenta de que es Dios, que tiene poder para protegerme y ayudarme. Nosotros somos siempre caminantes hacia esa casa definitiva que es el cielo. El final no es la muerte, es el cielo.
  • Santificado sea tu nombre: lo que pedimos es que dios me santifique, que el Señor nos haga santos. El se quiere dar todo por mi. La santidad de Dios es su amor, su propia vida. Decir que el nombre de Dios es santo es decir que no se confunde con ningún otro nombre profano que podamos mencionar, ya que Él es único.
  • Venga a nosotros tu reino: Jesús dice que Dios ya habita en ti, el reino de Dios está en ti. Jesús quiere que Dios llegue a todos, que la casa se llene, que haya mayor gozo en la familia.  «Sí, como dices, soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.»
  • Hágase tu voluntad: yo quiero vivir en la voluntad del padre. Dios nunca va a entrar en conflicto con tu deseo más profundo. El deseo es el lenguaje de Dios. Estamos dejando que lo que Dios quiera se haga en mi corazón. “Dame lo que me pides, pídeme lo que me das” – San Agustín.
  • Danos hoy el pan de cada día: debemos ser alimentados, recibir a Jesús en la eucaristía. Lo que nos ayuda a estar vivos es alimentarnos de Jesús sacramentado. En esta frase también hacemos memoria de quien no tiene pan material. (1ª carta a los Corintios)
  • Perdona nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores: “porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Luc. 6:37) el perdón siempre es un don del cielo. Perdón es crear paz en tu corazón y desear a esa persona un bien.
  • No nos dejes caer en la tentación: la tentación comienza cuando se duda del amor del Padre. Esta tentación es caer en espejismos, en separarse del corazón de Dios, de la casa del padre..
  • Líbranos del mal: en griego en este caso se habla del maligno, del diablo. Ya que el enemigo de tu vida es el diablo. En el fondo la vida nueva de los hijos de Dios es un combate contra el maligno. Así pues hay que estar alerta, pues el diablo esta al acecho. No hay que olvidarse de que Dios me ama y por tanto soy hijo amado. Debemos estar firmes en la fe.

Para terminar este post me parecía algo totalmente recomendable que escucharan el Padre nuestro en arameo, tal y como lo enseñó Jesucristo. Si pueden coloquen el vídeo al leer este texto, pues realmente hace la experiencia mucho más profunda.